{"id":105,"date":"2026-03-02T00:18:13","date_gmt":"2026-03-02T00:18:13","guid":{"rendered":"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/?p=105"},"modified":"2026-03-02T00:19:23","modified_gmt":"2026-03-02T00:19:23","slug":"mas-que-esferas-y-bastones-el-increible-mundo-de-las-formas-bacterianas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/index.php\/2026\/03\/02\/mas-que-esferas-y-bastones-el-increible-mundo-de-las-formas-bacterianas\/","title":{"rendered":"M\u00e1s que Esferas y Bastones: El Incre\u00edble Mundo de las Formas Bacterianas."},"content":{"rendered":"\n<p>&#8220;He visto, con gran asombro, que en dicho sedimento hab\u00eda muchos animalitos muy peque\u00f1os, que se mov\u00edan muy curiosamente.&#8221; \u2014 <em>Antonie van Leeuwenhoek.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Generalmente, al pensar en bacterias y microorganismos, imaginamos peque\u00f1as esferas invisibles que solo pueden ser detectadas con herramientas especializadas como el microscopio. Aunque esto es parcialmente cierto para la gran mayor\u00eda, los microorganismos habitan todo el planeta y presentan una asombrosa variedad de morfolog\u00edas: desde diminutos cocos microsc\u00f3picos hasta casos excepcionales de estructuras celulares macrosc\u00f3picas, como la bacteria gigante <em>Thiomargarita magnifica<\/em>, que puede observarse con facilidad a simple vista (9).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"522\" height=\"193\" src=\"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/images.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-106\" srcset=\"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/images.png 522w, https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/images-300x111.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 522px) 100vw, 522px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><sub><sup><strong>Gigantes y enanos del mundo microbiano: una comparaci\u00f3n de tama\u00f1o.<\/strong><br><strong>A) El extremo inferior:<\/strong> Micrograf\u00eda de una bacteria del g\u00e9nero <em>Mycoplasma<\/em>. Estos organismos, que carecen de pared celular, representan uno de los tama\u00f1os celulares m\u00e1s peque\u00f1os conocidos en biolog\u00eda, midiendo apenas unas d\u00e9cimas de micr\u00f3metro de di\u00e1metro. A menudo son par\u00e1sitos obligados que viven dentro de c\u00e9lulas animales o vegetales.<br><strong>B) El extremo superior:<\/strong> Fotograf\u00eda de <em>Thiomargarita magnifica<\/em> (se\u00f1alada con una flecha blanca), la bacteria m\u00e1s grande descubierta hasta la fecha. Con una longitud que puede alcanzar los 2 cent\u00edmetros, es visible a simple vista y es miles de veces mayor que una bacteria &#8220;promedio&#8221; como <em>E. coli<\/em>. Se muestra junto a una mosca de la fruta (<em>Drosophila melanogaster<\/em>) y una barra de escala de 1 mm para apreciar su extraordinaria dimensi\u00f3n macrosc\u00f3pica. El gran punto brillante es el reflejo de su gran vacuola central, que ocupa la mayor parte de su volumen celular.<\/sup><\/sub><\/p>\n\n\n\n<p>La diversidad de formas que presentan las bacterias es tan vasta como los nichos ecol\u00f3gicos que ocupan. As\u00ed, encontramos organismos con siluetas de lim\u00f3n o gotas de lluvia. Tambi\u00e9n existen bacterias en forma de h\u00e9lice (como las espiroquetas), cuadrados perfectos (como el g\u00e9nero <em>Haloquadratum<\/em>), conos o discos; algunas poseen bordes puntiagudos, curvas pronunciadas o ap\u00e9ndices que las rodean. Otras adoptan formas de estrella (como el g\u00e9nero <em>Stella<\/em>), bulbos asim\u00e9tricos, filamentos similares a los de los hongos \u2014caracter\u00edsticos de los actinomicetos\u2014 o incluso estructuras que recuerdan a complejos multicelulares (9).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"847\" height=\"645\" src=\"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-107\" srcset=\"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.png 847w, https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-300x228.png 300w, https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-768x585.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 847px) 100vw, 847px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><sub><sup><strong>Variedad de formas procariotas.<\/strong> Este collage de diferentes c\u00e9lulas, a menos que se indique lo contrario, ha sido construido a partir de las descripciones e ilustraciones de Starr et al. (313) o de Zinder y Dworkin (380). Las c\u00e9lulas est\u00e1n dibujadas a escala. Aquellas dentro del c\u00edrculo negro discontinuo est\u00e1n representadas en relaci\u00f3n con la l\u00ednea de escala de 5 \u00b5m. Estas mismas c\u00e9lulas se incluyen en un formato m\u00e1s peque\u00f1o dentro del c\u00edrculo azul discontinuo para comparar sus tama\u00f1os con los de bacterias m\u00e1s grandes, las cuales est\u00e1n dibujadas en relaci\u00f3n con la l\u00ednea de escala de 10 \u00b5m.<strong> (A)<\/strong> <em>Stella<\/em> cepa IFAM1312 . <strong>(B)<\/strong> <em>Microcyclus<\/em> (g\u00e9nero renombrado como <em>Ancylobacter<\/em>) <em>flavus<\/em> . <strong>(C)<\/strong> <em>Bifidobacterium bifidum<\/em>. <strong>(D)<\/strong> <em>Clostridium cocleatum<\/em>.<strong> (E)<\/strong> <em>Aquaspirillum autotrophicum<\/em>. <strong>(F)<\/strong> <em>Pyroditium abyssi<\/em> .<strong>( G)<\/strong> <em>Escherichia coli<\/em>. <strong>(H)<\/strong> <em>Bifidobacterium<\/em> sp. <strong>(I)<\/strong> Secci\u00f3n transversal de la bacteria asociada al raquitismo de la ca\u00f1a (<em>ratoon stunt<\/em>).<strong> (J)<\/strong> <em>Planctomyces<\/em> sp.<strong> (K)<\/strong> <em>Nocardia opaca<\/em>. <strong>(L)<\/strong> Cadena de bacterias asociadas al raquitismo de la ca\u00f1a. <strong>(M)<\/strong> <em>Caulobacter<\/em> sp. (380). <strong>(N)<\/strong> <em>Spirochaeta halophila<\/em>. <strong>(O)<\/strong> <em>Prosthecobacter fusiformis<\/em>. <strong>(P)<\/strong> <em>Methanogenium cariaci<\/em>. <strong>(Q)<\/strong> Ciclo de crecimiento de <em>Arthrobacter globiformis<\/em>.<strong> (R)<\/strong> Alfaproteobacterias gramnegativas de esponjas marinas.<strong> (S)<\/strong> <em>Ancalomicrobium<\/em> sp.<strong> (T)<\/strong> <em>Nevskia ramosa<\/em>.<strong> (U)<\/strong> <em>Rhodomicrobium vanniellii<\/em>.<strong> (V)<\/strong> <em>Streptomyces<\/em> sp. <strong>(W)<\/strong> <em>Caryophanon latum<\/em>.<strong> (X)<\/strong> <em>Calothrix<\/em> sp. El fondo esf\u00e9rico con l\u00edneas amarillas representa una secci\u00f3n de la bacteria gigante <strong><em>Thiomargarita namibiensis<\/em><\/strong>, representada a escala con el resto de los organismos.<\/sup><\/sub> <\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 las bacterias tienen formas tan diversas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender la asombrosa variedad de morfolog\u00edas bacterianas, podemos agrupar las causas en tres argumentos principales:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. Adaptaci\u00f3n al entorno y ventaja funcional : <\/strong>El ambiente en el que se desarrolla una bacteria moldea su estructura. La forma celular no es azarosa; evoluciona para ofrecer ventajas competitivas que permiten sobrevivir en nichos ecol\u00f3gicos espec\u00edficos. Por ejemplo, la morfolog\u00eda determina la eficiencia en la absorci\u00f3n de nutrientes, la capacidad de nado en medios viscosos o la resistencia ante la depredaci\u00f3n. En \u00faltima instancia, el \u00e9xito de una bacteria depende de qu\u00e9 tan bien se adapte su dise\u00f1o a las presiones de su entorno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. Plasticidad morfofisiol\u00f3gica y diferenciaci\u00f3n celular:<\/strong> &nbsp;La morfolog\u00eda bacteriana no siempre es est\u00e1tica; puede cambiar de manera temporal y activa seg\u00fan el estado fisiol\u00f3gico de la c\u00e9lula. Estos cambios suelen estar vinculados al desarrollo de estructuras especializadas para la supervivencia o la dispersi\u00f3n. Ejemplos de esta plasticidad incluyen la formaci\u00f3n de endosporas (resistencia), heterocistos (fijaci\u00f3n de nitr\u00f3geno), c\u00e9lulas nadadoras (movilidad) o la organizaci\u00f3n en biofilms (comunidades complejas).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. El proceso evolutivo y la transici\u00f3n de formas :<\/strong>A lo largo de la historia de la Tierra, la morfolog\u00eda bacteriana ha pasado por una transformaci\u00f3n progresiva. Seg\u00fan diversos autores, las bacterias ancestrales podr\u00edan haber pose\u00eddo estructuras m\u00e1s complejas, como formas filamentosas o ramificadas. Con el paso del tiempo y mediante procesos evolutivos, muchos linajes derivaron hacia formas m\u00e1s simplificadas o &#8220;minimalistas&#8221;, como los cocos y los bacilos (bastones), optimizando as\u00ed su replicaci\u00f3n y eficiencia en nuevos ambientes (4, 5, 7, 8).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo la forma de las bacterias asegura su \u00e9xito y supervivencia en diferentes ambientes naturales?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva darwinista, podemos afirmar que la morfolog\u00eda bacteriana est\u00e1 sometida a una presi\u00f3n selectiva constante. La forma de una c\u00e9lula no es est\u00e1tica; evoluciona y se adapta para garantizar la supervivencia ante los diversos desaf\u00edos del entorno. Para que un cambio morfol\u00f3gico persista, este debe aportar una ventaja adaptativa que incremente el \u00e9xito reproductivo y la persistencia de la bacteria en su nicho.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la morfolog\u00eda no act\u00faa sola. Estos cambios deben estar respaldados por adaptaciones fisiol\u00f3gicas y metab\u00f3licas (caracter\u00edsticas no morfol\u00f3gicas) que mantengan la homeostasis y el equilibrio celular. Finalmente, es importante entender que estas variaciones no son simples respuestas mec\u00e1nicas al medio ambiente, sino el resultado de fuerzas evolutivas que seleccionan los estados morfol\u00f3gicos m\u00e1s aptos. As\u00ed, la forma de una bacteria representa un estado de equilibrio din\u00e1mico que le permite existir y prosperar en condiciones espec\u00edficas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que otros organismos las bacterias cumplen con un ciclo biol\u00f3gico, que incluye el crecer y asegurar su reproducci\u00f3n para dejar descendencia. Para esto la morfolog\u00eda esta altamente involucrada en los siguientes aspectos b\u00e1sicos de la vida: el acceso a nutrientes, la forma en la cual se particiona el material celular para dejar progenie, el escape de depredadores y la diferenciaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La morfolog\u00eda en el ciclo biol\u00f3gico bacteriano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que otros seres vivos, las bacterias cumplen con un ciclo biol\u00f3gico fundamental: crecer, sobrevivir y asegurar su reproducci\u00f3n para perpetuar la especie. En este proceso, la morfolog\u00eda juega un papel cr\u00edtico en los siguientes aspectos esenciales de la vida:<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"1\" class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Optimizaci\u00f3n de nutrientes:<\/strong> La relaci\u00f3n superficie-volumen, determinada por la forma, define qu\u00e9 tan eficiente es la c\u00e9lula para absorber alimento de su entorno.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Divisi\u00f3n celular y progenie:<\/strong> La estructura f\u00edsica facilita la partici\u00f3n equitativa del material celular y gen\u00e9tico, asegurando que la descendencia sea viable.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Mecanismos de defensa:<\/strong> Ciertas formas permiten a las bacterias evadir el sistema inmune o escapar de depredadores (como protistas), funcionando como una armadura o un camuflaje f\u00edsico.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Diferenciaci\u00f3n:<\/strong> La capacidad de cambiar de forma permite crear estructuras especializadas para resistir condiciones adversas o colonizar nuevos ambientes.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo la forma de la c\u00e9lula puede modificar comportamientos esenciales para la bacteria?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un desaf\u00edo para la ciencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estudiar la morfolog\u00eda celular y los componentes que la determinan es una tarea tit\u00e1nica. Esta complejidad se debe a que la forma no solo depende de factores internos y externos a la c\u00e9lula, sino que tambi\u00e9n est\u00e1 estrechamente ligada a la especie particular en estudio. Por ello, lo que es regla para una bacteria puede ser la excepci\u00f3n para otra, haciendo de la microbiolog\u00eda un campo en constante redescubrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Caulobacter crescentus<\/em><\/strong><strong>: Un modelo de precisi\u00f3n morfol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las bacterias modelo m\u00e1s importantes para el estudio de la morfolog\u00eda es <em>Caulobacter crescentus<\/em>. Este microorganismo habita principalmente en ambientes de agua dulce con baja disponibilidad de nutrientes y se caracteriza por su distintiva forma de <strong>vibri\u00f3n<\/strong> (bast\u00f3n curvado).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s fascinante de <em>C. crescentus<\/em> es su divisi\u00f3n celular asim\u00e9trica, que da lugar a dos c\u00e9lulas hijas con morfolog\u00edas y funciones distintas (1):<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>C\u00e9lula natatoria (flagelada):<\/strong> Est\u00e1 equipada para moverse y explorar el entorno en busca de mejores condiciones.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>C\u00e9lula con ped\u00fanculo (s\u00e9sil):<\/strong> Produce una estructura de anclaje (stalk) con uno de los adhesivos biol\u00f3gicos m\u00e1s fuertes conocidos, permiti\u00e9ndole fijarse a superficies en el agua.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"813\" height=\"959\" src=\"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-108\" style=\"width:385px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.png 813w, https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1-254x300.png 254w, https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1-768x906.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 813px) 100vw, 813px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><sub><sup>&#8220;<em>Caulobacter crescentus<\/em> es una alfaproteobacteria gramnegativa, oligotr\u00f3fica y dim\u00f3rfica, que es reconocible por su ep\u00f3nima forma de creciente (o media luna)&#8221;.<\/sup><\/sub><\/p>\n\n\n\n<p>El secreto de su curvatura reside en una prote\u00edna del citoesqueleto llamada <strong>crescentina<\/strong>. Se ha demostrado que, en ausencia de los genes que codifican esta prote\u00edna (creS), <em>C. crescentus<\/em> pierde su forma de vibri\u00f3n y crece como un <strong>bacilo recto<\/strong>. Esto sugiere que su curvatura caracter\u00edstica es una adaptaci\u00f3n evolutiva clave para prosperar en las corrientes de r\u00edos y lagos (2, 3).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Restricciones f\u00edsicas y la morfolog\u00eda de las bacterias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La morfolog\u00eda bacteriana no solo depende de la gen\u00e9tica \u2014como ocurre con la crescentina en <em>C. crescentus<\/em>\u2014, sino tambi\u00e9n de las restricciones f\u00edsicas del entorno. Un experimento fundamental realizado por <strong>Takeuchi et al.<\/strong> demostr\u00f3 esta plasticidad mec\u00e1nica utilizando microc\u00e1maras de agarosa para confinar c\u00e9lulas de <em>Escherichia coli<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al obligar a las bacterias a crecer dentro de estos espacios de tama\u00f1o microm\u00e9trico, los investigadores lograron alterar su contorno natural. Como resultado, <em>E. coli<\/em> \u2014que normalmente es un bast\u00f3n (bacilo)\u2014 fue forzada a adoptar formas de cocos, espirales o filamentos. Curiosamente, estas morfolog\u00edas persist\u00edan temporalmente incluso despu\u00e9s de liberar a las c\u00e9lulas de sus c\u00e1maras, lo que demuestra que las fuerzas mec\u00e1nicas externas pueden &#8220;moldear&#8221; la estructura celular m\u00e1s all\u00e1 de su programaci\u00f3n gen\u00e9tica inicial (6).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas alteraciones morfol\u00f3gicas no son solo est\u00e9ticas; tienen un impacto directo en el comportamiento de la c\u00e9lula. En el mismo estudio, se observ\u00f3 que las c\u00e9lulas de <em>E. coli<\/em> con geometr\u00edas alteradas presentaban patrones de nado radicalmente distintos a los habituales.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que una <em>E. coli<\/em> convencional se desplaza generalmente en trayectorias rectas, aquellas que fueron forzadas a adoptar una forma de h\u00e9lice o espiral cambiaron su din\u00e1mica de movimiento, desplaz\u00e1ndose en trayectorias circulares (en sentido contrario a las agujas del reloj). Esto demuestra que la morfolog\u00eda celular es un determinante cr\u00edtico de la eficiencia y la direcci\u00f3n del movimiento en el mundo microsc\u00f3pico (6).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"338\" height=\"717\" src=\"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-109\" srcset=\"https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-2.png 338w, https:\/\/cienciasbioquimicas.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-2-141x300.png 141w\" sizes=\"auto, (max-width: 338px) 100vw, 338px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><sup><sub><strong> Efecto de la forma celular impuesta artificialmente sobre la motilidad de <em>Escherichia coli<\/em>.v(6)<\/strong> Los filamentos de <em>E. coli<\/em> fueron forzados a adoptar formas definidas mediante el crecimiento de las c\u00e9lulas en cavidades preformadas (6). Las c\u00e9lulas que se muestran aqu\u00ed son gen\u00e9tica y bioqu\u00edmicamente id\u00e9nticas, excepto por las diferencias en el paso helicoidal o la curvatura. La microscop\u00eda de lapso de tiempo (<em>time-lapse<\/em>) captur\u00f3 las posiciones de las c\u00e9lulas motiles mientras nadaban en las direcciones indicadas (flechas rectas), movi\u00e9ndose con un movimiento rotatorio (flechas circulares) durante unos pocos segundos (seg\u00fan indican los n\u00fameros).<br><strong>(A)<\/strong> C\u00e9lula en forma de creciente (media luna) nadando en l\u00ednea recta.<br><strong>(B)<\/strong> C\u00e9lula en forma de espiral estrechamente enrollada nadando en un c\u00edrculo en sentido contrario a las agujas del reloj.<br><strong>(C)<\/strong> C\u00e9lula en forma de espiral relajada nadando en l\u00ednea recta.<\/sub><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Estos ejemplos subrayan por qu\u00e9 la morfolog\u00eda bacteriana es una pieza clave en diversos escenarios: desde la adaptaci\u00f3n en entornos ecol\u00f3gicos complejos hasta su aprovechamiento en el laboratorio, ya sea como organismos modelo o como &#8220;bio-f\u00e1bricas&#8221; de compuestos de inter\u00e9s bioqu\u00edmico.<\/p>\n\n\n\n<p>En pr\u00f3ximas entregas, exploraremos a fondo c\u00f3mo la morfolog\u00eda es moldeada por principios f\u00edsicos fundamentales, como la <strong>relaci\u00f3n superficie-volumen<\/strong>. Tambi\u00e9n analizaremos c\u00f3mo procesos como <strong>la divisi\u00f3n celular, los mecanismos de defensa y la diferenciaci\u00f3n permiten<\/strong> a las bacterias no solo alterar su forma, sino adquirir funciones especializadas para resolver los desaf\u00edos constantes de su entorno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Abraham, Wolf-Rainer; Carsten Str\u00f6mpl; Holger Meyer; Sabine Lindholst; Edward R. B. Moore; Ruprecht Christ; Marc Vancanneyt; B. J. Tindali; Antonio Bennasar; John Smit; Michael Tesar (1999).\u00a0<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1099%2F00207713-49-3-1053\">&#8220;Phylogeny and polyphasic taxonomy of Caulobacter species. Proposal of Maricaulis gen. nov. with Maricaulis maris (Poindexter) comb. nov. as the type species, and emended description of the genera Brevundirnonas and Caulobacter&#8221;<\/a>.\u00a0<em>International Journal of Systematic Bacteriology<\/em>.\u00a0<strong>49<\/strong>\u00a0(3):\u00a01053\u201373.\u00a0<a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Doi_(identifier)\">doi<\/a>:<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1099%2F00207713-49-3-1053\">10.1099\/00207713-49-3-1053<\/a> <\/li>\n\n\n\n<li>Ausmees, N., J. R. Kuhn, and C. Jacobs-Wagner. 2003. The bacterial cytoskeleton: an intermediate filament-like function in cell shape. Cell 115:705\u2013713.<\/li>\n\n\n\n<li>Ng, L. K., R. Sherburne, D. E. Taylor, and M. E. Stiles. 1985. Morphological forms and viability of Campylobacter species studied by electron microscopy. J. Bacteriol. 164:338\u2013343.<\/li>\n\n\n\n<li>Siefert, J. L., and G. E. Fox. 1998. Phylogenetic mapping of bacterial morphology. 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[Online.] <a href=\"http:\/\/www.prokaryotes.com\">www.prokaryotes.com<\/a>. <\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;He visto, con gran asombro, que en dicho sedimento hab\u00eda muchos animalitos muy peque\u00f1os, que se mov\u00edan muy curiosamente.&#8221; \u2014 Antonie van Leeuwenhoek. Generalmente, al pensar en bacterias y microorganismos, imaginamos peque\u00f1as esferas invisibles que solo pueden ser detectadas con herramientas especializadas como el microscopio. 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